Paquetes que Nunca Pedimos
La vida tiene una forma curiosa de entregar paquetes que no pedimos. Algunos son buenos, otros son malos y algunos parecen haber llegado rotos antes de que siquiera tuviéramos la oportunidad de abrirlos. Atravesar la vida con poco apoyo puede desarrollar fortaleza, independencia y el impulso para alcanzar tus metas. Pero esa misma soledad también puede pesar sobre una persona y hacerla sentir no deseada, poco valorada y atrapada en una manera de pensar de la que resulta difícil escapar.
Entonces, ¿cómo manejamos eso? ¿Cómo encuentra motivación una persona cuando ya carga más que suficiente? Ponerse a uno mismo en primer lugar puede parecer sencillo, pero la vida no siempre lo facilita. El matrimonio, la familia, el trabajo, las responsabilidades y las metas personales pueden tomar de un mismo plato hasta que apenas queda algo para ofrecer.
En algún momento, las personas comienzan a hacer sacrificios. La verdadera pregunta es: ¿a qué costo? Querer algo más no siempre es egoísta. A veces es la comprensión silenciosa de que algo debe cambiar antes de que el peso resulte demasiado grande para cargarlo.
Una frase que siempre se me ha quedado grabada es esta:
“No puedes proteger lo que no comprendes.”