Territorio Desconocido
Entrar en territorio desconocido puede sentirse como ingresar en la guarida del león. Las consecuencias futuras pueden extenderse más allá de lo que la vista está dispuesta a observar. Nuestro cerebro puede reconocer cierta información visual en apenas una fracción de segundo, pero notar que algo está allí no equivale a comprender por completo el peligro que tenemos delante. A veces reaccionamos antes de contar con tiempo suficiente para procesar todo lo que nos rodea. No es el momento de bajar la guardia. Es el momento de permanecer alerta, reunir información vital y buscar señales de advertencia, obstáculos y cualquier cosa que pueda indicar un camino hacia la supervivencia.
Eso no significa que debas caminar con tanta cautela que el miedo te convierta en el objetivo. Significa ser consciente de lo que te rodea, de lo que podría seguirte y de aquello que te hace sentir que algo no está bien. El instinto puede actuar como una alerta temprana y activar respuestas naturales como luchar, huir o quedarse inmóvil. Puede advertirte cuando el peligro está cerca, pero también puede hacerte dudar cuando la situación parece abrumadora. La manera más saludable de afrontar ese tipo de miedo es mediante la preparación, no el pánico. No esperes eternamente el momento perfecto para actuar. Reconoce cuándo se han completado los pasos necesarios y entonces realiza el movimiento final.
Una vez realizado el movimiento final, todavía puede no sentirse como si todo hubiera terminado. A veces parece el comienzo de otra cosa. He aprendido que un conflicto puede continuar mientras las personas sigan alimentándolo. Puede terminar antes de comenzar o prolongarse durante décadas mediante rencores que después traen consecuencias irreversibles. La reputación y el ego siguen planteando la misma pregunta: ¿por qué? ¿Por qué nos hacemos esto? ¿Por qué somos nosotros quienes soportamos las consecuencias mientras otros permanecen hablando de buenos tiempos que nunca ocurrieron realmente?
Las siete P lo expresan mejor: la planificación previa y apropiada evita un desempeño pésimamente pobre.